Pino se retrata con las VPO: Del “sorteo puro y duro” al giro que siembra dudas sobre a quién pretende tapar

09.03.2026

La polémica de las viviendas de protección oficial en Vélez-Málaga no solo ha dejado preocupación entre muchas familias, sino también una evidencia política difícil de disimular: José Pino ha cambiado de discurso de forma tan brusca que ahora la pregunta ya no es qué defiende exactamente, sino a quién intenta proteger con ese volantazo.

Durante semanas, el portavoz de Andalucía Por Sí en Vélez-Málaga se presentó beligerante contra el proceso de adjudicación de las VPO. Exigía un sorteo puro y duro entre todas las personas inscritas en el Registro de Demandantes de Vivienda. Según defendía, ese era el único modo de garantizar limpieza, igualdad y transparencia en la adjudicación de las 188 viviendas protegidas.

Sin embargo, en cuanto el Ayuntamiento anuncia ir en esa dirección, ordenar el proceso, dejar sin efecto las reservas previas realizadas por la empresa Galivivienda tras el cobro de cantidades por parte de la empresa y abrir la puerta a la devolución del dinero entregado para que todo quede limpio y bajo un sistema objetivo, José Pino da un giro de 180 grados. Donde antes exigía sorteo, ahora rechaza sus consecuencias. Donde antes criticaba el modelo previo, ahora parece ampararlo. Donde antes pedía igualdad para todos los inscritos en el registro, ahora pasa a defender que mantengan ventaja quienes habían reservado previamente.

La contradicción no es menor. Es total. Y políticamente devastadora. Porque no estamos hablando de un matiz, ni de una evolución razonada, ni de una rectificación explicada con claridad. Estamos hablando de un cambio de rumbo descarado en un asunto extremadamente sensible, que afecta a personas que necesitan una vivienda y que merecen ser tratadas con seriedad, no utilizadas como munición política.

José Pino ha querido estar en los dos lados a la vez: primero agitando el malestar contra un sistema que no le gustaba y después criticando la solución cuando esa solución coincide exactamente con lo que él mismo había pedido. Una incoherencia que no puede despacharse como un simple error de comunicación. Cuando un dirigente cambia tan rápido y de forma tan interesada en un asunto tan grave, lo lógico es preguntarse qué hay detrás.

Y ahí aparece la gran duda política que sobrevuela todo este episodio: ¿por qué cambia José Pino de postura justo cuando se limpia el procedimiento? ¿A quién pretende tapar ahora? ¿Qué intereses quiere salvar defendiendo de repente unas reservas previas que antes eran, en esencia, la base de sus críticas?

Porque si de verdad su prioridad hubiera sido la transparencia, hoy estaría respaldando sin fisuras un sorteo abierto entre todos los demandantes inscritos. Si de verdad su preocupación fueran las familias afectadas, estaría exigiendo responsabilidades con coherencia desde el primer día hasta el último. Pero lo que ha hecho es otra cosa: cambiar el relato sobre la marcha, adaptarlo al momento y dejar la sensación de que su objetivo nunca fue defender un proceso limpio, sino aprovechar el conflicto mientras le resultaba útil.

En política, la hemeroteca suele ser cruel. Pero en este caso, más que cruel, está siendo demoledora. José Pino pidió sorteo cuando le convenía y ahora reniega del sorteo cuando ya no le interesa. Y ese giro no solo lo desacredita, sino que abre una sospecha inevitable: que su cambio de postura no responde al interés general, sino a la necesidad de proteger a alguien o de no molestar a quien hasta ahora prefería no señalar.

Al final, lo más grave no es solo la contradicción. Lo más grave es la sombra que deja. Porque cuando un representante público cambia de posición de forma tan burda en un asunto tan delicado, deja de ser creíble. Y cuando además ese cambio beneficia exactamente a quienes entraron en el proceso de reservas previas, la pregunta cae por su propio peso: ¿qué está intentando ocultar José Pino y a quién está intentando cubrir con este giro?

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