Ataque feroz de Vélez-Costa en contra de la Peña Círculo 81 de Torre del Mar

La polémica ha vuelto a colarse en el debate público de Torre del Mar tras una publicación difundida en la página de Facebook Vélez-Costa, en la que se lanzan acusaciones sobre la organización de la Romería y el supuesto uso de dinero público para distintos conceptos vinculados a esta celebración.
Un ataque que viene a modo de respuesta porque el administrador de la página, un verdadero cacique de la libertad de expresión, ha podido ver como a su padre lo increpaban en redes sociales varios vecinos hartos y cansados de aguantar las tropelías de su hijo, que acumula ya denuncias, sentencias de juzgado en contra y visitas a la Comisaría de Policía.
Ante este tipo de mensajes, desde el entorno de la organización y de quienes participan activamente en la vida cultural y social del municipio se insiste en la necesidad de actuar con responsabilidad, rigor y respeto hacia una de las tradiciones más arraigadas y queridas por los vecinos de Torre del Mar.
La Romería no es únicamente una cita festiva. Es una manifestación popular que forma parte de la identidad colectiva del pueblo, construida durante décadas gracias al esfuerzo, la implicación y el compromiso de muchas personas que han dedicado tiempo, trabajo e ilusión para mantener viva esta tradición. Por ello, resulta especialmente grave que se intenten sembrar sospechas generalizadas sin aportar el contexto completo ni la información necesaria para que los ciudadanos puedan formarse una opinión justa.
En la publicación en cuestión se habla de "escándalo" y se trata de proyectar una imagen de despilfarro o de utilización partidista de una celebración que, precisamente, destaca por su profundo arraigo social y vecinal. Además, se pone en tela de juicio la elección del autor del cartel anunciador, intentando desacreditar una decisión adoptada por una entidad con trayectoria propia como la Peña Círculo 81, que ya ha dejado claro públicamente que sus decisiones se toman de manera libre, autónoma y atendiendo a sus propios criterios.
Cuestionar la independencia de colectivos históricos de Torre del Mar cada vez que una decisión no encaja en determinados intereses políticos o personales no solo es injusto, sino que supone una falta de respeto hacia quienes llevan años trabajando por las tradiciones del pueblo. Convertir cualquier expresión cultural, cualquier reconocimiento o cualquier colaboración en una supuesta trama de favoritismo solo demuestra una voluntad clara de embarrar el terreno y deteriorar la convivencia.
La crítica política es legítima. Lo que no puede normalizarse es el uso de titulares incendiarios, insinuaciones y mensajes diseñados para generar indignación sin explicar con honestidad cómo se organizan realmente este tipo de eventos, qué papel juegan los colectivos implicados y bajo qué procedimientos se articulan las colaboraciones o aportaciones que puedan existir.
Desde distintos sectores sociales se lamenta que una fiesta tan simbólica como la Romería sea utilizada una vez más como arma de confrontación. Lejos de contribuir al debate público, publicaciones de este tipo solo alimentan la crispación y tratan de manchar el nombre de personas, colectivos y tradiciones que merecen un mínimo de respeto.
Torre del Mar no necesita ruido interesado ni campañas de desprestigio. Necesita altura, verdad y responsabilidad. Y, sobre todo, necesita que se deje de utilizar su cultura popular como munición política.
