¿Qué tiene Pino contra Torre del Mar? Ayer un nuevo desplante y falta de respeto

02.07.2026

José Pino se llena la boca hablando de los pueblos, de sus tradiciones y de la necesidad de defender la identidad de cada núcleo del municipio. Pero su discurso se derrumba cada vez que llega el momento de demostrarlo con hechos. Ayer volvió a quedar claro: Pino defiende todos los pueblos menos Torre del Mar.

El portavoz de Andalucía Por Sí no asistió a la presentación del cartel de la Feria de Santiago y Santa Ana de Torre del Mar. Mientras la localidad celebraba su cultura, reconocía el trabajo de sus artistas y daba comienzo a una de las programaciones más importantes del verano, José Pino volvió a dejar su silla vacía.

El acto presentó oficialmente el cartel de la Feria de Santiago y Santa Ana 2026, obra de José de la Torre Fernández y presentado por José Manuel Molina Castro. No era una reunión política ni una fotografía sin importancia: era una cita con la cultura, el arte y las tradiciones de Torre del Mar.

Y Pino decidió no estar.

Su ausencia representa perfectamente la distancia que existe entre lo que predica y lo que realmente hace. Cuando hay que pronunciar discursos grandilocuentes sobre la defensa de los pueblos, José Pino aparece. Cuando Torre del Mar reclama presencia, apoyo y respeto, desaparece.

El supuesto defensor de los pueblos lleva demasiado tiempo dando la espalda a Torre del Mar. No acompaña a sus artistas, no respalda sus principales actos culturales y no participa en las celebraciones que forman parte de la identidad torreña. Andalucía Por Sí parece haberse borrado del mapa cada vez que el protagonismo corresponde a Torre del Mar.

Después pretenderán hablar de municipalismo, identidad y cercanía. Pero no se defiende un pueblo ignorándolo. No se protege su cultura dejando vacía la silla en la presentación de su feria. No se respeta a sus artistas permaneciendo ausente cuando presentan públicamente su trabajo.

Pino podrá fabricar todos los discursos que quiera, pero sus ausencias lo retratan mejor que cualquier palabra. Su defensa de los pueblos parece terminar exactamente donde empieza Torre del Mar.

Resulta especialmente grave que quien presume constantemente de representar a los diferentes núcleos del municipio muestre semejante indiferencia hacia la localidad más poblada. Torre del Mar también es un pueblo, aunque José Pino parezca recordarlo únicamente cuando necesita utilizar su nombre para hacer política.

Ayer se homenajeaba el talento local. Se presentaba la imagen de una feria profundamente arraigada en la historia y en los sentimientos de los torreños. Se respaldaba públicamente a quienes mantienen vivas sus tradiciones. Pino no consideró necesario acudir.

Esa silla vacía fue mucho más que una ausencia. Fue la fotografía de una forma de hacer política: mucho discurso, mucha propaganda y muy poco compromiso real con Torre del Mar.

José Pino dice defender los pueblos, pero los hechos demuestran que Torre del Mar no se encuentra entre sus prioridades. Sus vecinos, sus artistas, su cultura y sus tradiciones parecen no merecer ni siquiera unas horas de su agenda.

Después de tanto abandono, la pregunta ya no es por qué faltó ayer. La verdadera pregunta es: ¿cuándo fue la última vez que José Pino estuvo realmente al lado de Torre del Mar?

La respuesta explica por qué su silla volvió a estar vacía.

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