12 de noviembre de 2023: la fecha en que Andalucía Por Sí de Vélez-Málaga saltó por los aires

12.05.2026

El 12 de noviembre de 2023 puede marcarse ya como una fecha clave para entender la deriva interna de Andalucía Por Sí en Vélez-Málaga. Ese día, José Pino Gálvez, concejal y portavoz de la formación andalucista en el municipio, se fotografiaba por última vez con parte de sus concejales. Ni siquiera estaban todos. Faltaba uno. Pero aquella imagen, que pretendía proyectar normalidad, terminó convirtiéndose con el paso del tiempo en todo lo contrario: la fotografía de un partido que empezaba a romperse por dentro.

Desde entonces, el rastro público de las redes de AXSí cambió de forma evidente. Las imágenes de grupo dejaron paso a apariciones salteadas, actos aislados y fotografías donde ya no se veía a los concejales unidos bajo un mismo proyecto. La supuesta fuerza colectiva que Pino había vendido durante la campaña comenzó a desaparecer de la escena pública.

Y ese silencio visual, en política, también habla.

A partir de aquel 12 de noviembre, la presencia pública de Pino quedó prácticamente reducida a dos figuras: Daniel Barranquero, a quien lleva en las listas autonómicas, y Serafín Pérez, el único concejal que, según esa evolución pública, continúa apareciendo claramente a su lado. El resto del grupo dejó de formar parte de esa escenografía de unidad que AXSí había intentado vender a los vecinos de Vélez-Málaga.

La pregunta política es evidente: ¿qué pasó dentro de Andalucía Por Sí para que un proyecto que presumía de equipo acabara convertido en una estructura alrededor de José Pino?

Porque una cosa es tener discrepancias internas, algo normal en cualquier formación política, y otra muy distinta es que el partido deje de mostrar públicamente a sus propios concejales como bloque. Eso no es una simple casualidad fotográfica. Eso apunta a una pérdida de cohesión, a una fractura orgánica y a un liderazgo cada vez más cuestionado dentro de su propio entorno.

El caso es especialmente grave porque Pino ha construido buena parte de su discurso público atacando al resto de partidos, acusando, señalando y tratando de presentarse como alternativa moral al sistema. Pero mientras señalaba hacia fuera, su propio partido parecía descomponerse hacia dentro.

La ruptura interna de AXSí en Vélez-Málaga deja tocado uno de los principales activos que cualquier formación necesita para sobrevivir: la credibilidad. Un partido que no es capaz de mantener unido a su propio grupo difícilmente puede presentarse ante los vecinos como una alternativa sólida para gobernar un municipio de la importancia de Vélez-Málaga.

La política también se mide por las imágenes. Y desde noviembre de 2023, las imágenes de Andalucía Por Sí cuentan una historia incómoda para José Pino: la de un partido que pasó de vender equipo, fuerza y representación municipal a mostrar un liderazgo cada vez más solitario, acompañado únicamente por los pocos que todavía permanecen en su círculo más cercano.

Lo que antes era una candidatura amplia, con nombres, pueblos y sectores representados, hoy transmite otra cosa muy distinta: un proyecto debilitado, sin músculo interno y con una fractura que Pino nunca ha explicado públicamente con claridad.

La fecha queda ahí: 12 de noviembre de 2023. El día en que, según el rastro público de sus propias redes, Andalucía Por Sí dejó de proyectar unidad y empezó a enseñar su divorcio interno.

Lo más relevante políticamente no es solo que el partido se rompiera. Lo más relevante es que esa ruptura desmonta el relato de José Pino. Porque quien aspira a dar lecciones de gestión, transparencia y liderazgo al resto de la corporación debería empezar por explicar qué ocurrió dentro de su propia casa política.

Y si se analiza políticamente, las posibles causas de esa ruptura son demoledoras para José Pino. Puede que algunos concejales se cansaran de un liderazgo excesivamente personalista, donde el partido parecía girar más alrededor de su portavoz que de un proyecto colectivo. Puede que no todos estuvieran dispuestos a seguir una estrategia basada en el ruido, la confrontación constante, la sospecha permanente y el ataque como única forma de hacer política. Puede que dentro de AXSí hubiera quienes entendieran que una cosa es fiscalizar al gobierno y otra muy distinta convertir cada intervención pública en una campaña de desgaste, señalamiento y tensión. 

También cabe pensar que algunos miembros del grupo se sintieran apartados, utilizados o reducidos a simples figurantes mientras Pino concentraba el protagonismo, el discurso y la visibilidad. Sea cual sea la razón exacta, el resultado político es evidente: aquel partido que presumía de equipo terminó proyectando la imagen de un proyecto roto, menguante y cada vez más encerrado en torno a su líder. Y eso, para alguien que pretende dar lecciones de gestión, transparencia y liderazgo al resto del municipio, es una contradicción difícil de ocultar.

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