El autor de Vélez-Costa pasa de enaltecer "Caleta Existe" a ir en contra de los niños de este pueblo

16.04.2026

Vélez Costa vuelve a retratarse: no ataca una factura, ataca a los niños de Caleta de Vélez.

Cuando se intenta convertir una ayuda o una actividad deportiva para niños en munición política, lo que se está haciendo no es fiscalizar: es ir contra los menores, contra el deporte base y contra las familias que participan en este tipo de iniciativas.

Resulta ya bastante evidente que algunos viven instalados en el rencor político, en la frustración permanente y en el intento desesperado de embarrarlo todo. Quien no fue capaz de ganarse la confianza de nadie para asumir responsabilidad alguna, ahora pretende darse importancia atacando desde una página a colectivos, asociaciones y actividades donde participan niños. Ese es su verdadero nivel.

Porque el autor de Vélez-Costa, que aspiraba a ser Teniente de Alcalde de La Caleta de Vélez, se mueve por el rencor y la envidia al GIPMTM y a David Segura. En el que decía era su pueblo (La Caleta) no llegó ni a cargo de confianza, siendo relegado a un puesto de enchufado socialista en Lagos y luego en Asuntos Sociales. De ahí viene todo.

Lo grave de esta publicación no es solo el tono miserable con el que se lanza la sospecha, sino el objetivo: sembrar dudas sobre una actividad vinculada al deporte infantil y tratar de ensuciar a personas y entidades por puro interés político. Cuando uno dispara contra todo, acaba disparando también contra los niños, contra sus torneos, contra sus convivencias y contra el trabajo de quienes sí hacen cosas positivas por el pueblo.

Si Vélez Costa quiere hacer oposición panfletaria, allá ellos. Pero que quede claro: utilizar a menores, actividades deportivas o iniciativas infantiles para construir un relato tóxico es caer muy bajo. Muy bajo.

Frente a la mentira, la insidia y el resentimiento, hay una realidad muy simple: apoyar el deporte base, apoyar actividades para niños y apoyar la vida social de nuestros pueblos nunca será un escándalo. Lo escandaloso es intentar convertirlo en uno.

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