Festival de enchufes de Pino: Se lleva a sus enchufados al Pleno para grabar a los concejales

31.08.2026

José Pino llegó este lunes al Pleno de Vélez-Málaga bien acompañado. Muy bien acompañado. Hasta el punto de que, por momentos, aquello parecía menos la bancada de público de una sesión municipal y más una reunión ampliada del antiguo Partido Andalucista con sección familiar incluida.

Entre las personas que acompañaban al portavoz de Andalucía Por Sí se encontraban, según se expuso durante la sesión, su madre, sus hermanos, sus cuñadas, antiguas parejas, amigos y personas históricamente próximas al entorno político andalucista.

Porque Pino, que durante meses ha hecho de la palabra "enchufado" una de sus armas políticas favoritas contra el Gobierno municipal, terminó escuchando desde su asiento un repaso bastante incómodo a lo ocurrido dentro de su propia casa política. O, mejor dicho, de su propia familia política. Y también de la otra.

El árbol genealógico del andalucismo aterriza en el salón de Plenos

El círculo familiar y personal de Pino que consiguieron empleos vinculados a administraciones gobernadas o gestionadas durante la etapa del Partido Andalucista. Además de otros a los que seguro ya les ha prometido algo, como lleva haciendo desde 2019. Entre ellos:

La madre.

Un hermano.

El otro hermano.

Una cuñada.

La otra cuñada.

Exparejas.

Amigos.

Un auténtico repaso al álbum familiar que dejó una pregunta flotando sobre el salón:

¿puede presentarse alguien como azote de los "enchufados" cuando según Atencia "buena parte de su entorno familiar y político encontró acomodo laboral durante los años del Partido Andalucista? La ficha oficial del Ayuntamiento confirma que el propio José Pino es trabajador municipal desde 2003. Actualmente es además portavoz de Andalucía Por Sí y mantiene otras responsabilidades públicas.

Informaciones publicadas este verano sitúan el conjunto de sus percepciones procedentes de diferentes responsabilidades públicas en torno a los 80.000 euros anuales.

No parece precisamente el perfil de alguien expulsado del sistema.

Más bien todo lo contrario.

Pino habla de enchufes y Atencia le enseña la regleta

La ironía del Pleno fue difícil de pasar por alto.

José Pino lleva tiempo señalando presuntos enchufes ajenos.

Y Atencia decidió contestarle repasando los de su entorno.

El resultado fue una especie de boomerang político en versión familiar.

Pino lanzó durante meses la palabra "enchufado".

Este lunes la palabra regresó.

Y regresó acompañada de su familia.

Si Pino quería hablar de enchufes, Atencia parecía dispuesto a enseñarle directamente la regleta completa.


La peculiar afición familiar: ir al Pleno a grabar al Gobierno

Pero la presencia del entorno de Pino no habría sido únicamente testimonial.

Durante la sesión pudo verse a personas situadas entre el público utilizando sus teléfonos móviles para grabar insistentemente a concejales del Gobierno municipal.

Según lo denunciado políticamente en el Pleno, familiares y allegados acudirían de manera habitual a las sesiones para realizar grabaciones de integrantes del Ejecutivo municipal.

Una peculiar forma de pasar la mañana.

Otros van al gimnasio.

Otros salen a caminar.

Y el entorno político de Pino parece haber encontrado una nueva disciplina: grabación sincronizada de concejales. Teléfono en vertical. Objetivo localizado. REC.

Y a esperar que algún miembro del Gobierno diga una frase aprovechable para redes sociales.


Del Partido Andalucista a la productora audiovisual familiar

La imagen resulta especialmente llamativa. Pino interviene desde su asiento. Parte de su entorno observa desde el público. Los teléfonos aparecen. Los concejales del Gobierno quedan grabados. Y después comienza la batalla política en las redes.

Una organización que, vista desde fuera, podría hacer pensar que el antiguo Partido Andalucista ha encontrado una segunda juventud. No como partido. Como productora audiovisual. Solo falta saber quién lleva el montaje.


Y entonces Atencia pronunció la palabra prohibida: Esmeraldas

Hasta que llegó el otro gran momento del Pleno. David Vilches comenzó a hablar de Esmeraldas. Y el ambiente cambió. El nombre del alcalde ecuatoriano Vicko Villacís le retumbó a Pino en la mollera. Ahí Pino elevó ostensiblemente el tono. Gritó. Interrumpió. Tragó saliva. Volvió a intervenir. Volvió a gritar. 

Cuando apareció Esmeraldas, la escena llegó a resultar involuntariamente cómica. Pino protestaba. Pino levantaba la voz. Y todo alrededor de una relación política que sí está públicamente documentada: Pino mantuvo contacto y colaboración política con Vicko Villacís, alcalde de Esmeraldas,.


El problema de señalar permanentemente con el dedo

Pino acudió al Pleno dispuesto a fiscalizar al Gobierno. Pero detrás llevaba prácticamente el álbum familiar del antiguo andalucismo. Y cuando llegó al capítulo de Esmeraldas, apareció la botella de agua.

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