Ismael Padilla, editor de la página Vélez Costa, publica una 'pataleta' porque no han enchufado a su padre en un evento

22.06.2026

La página de Facebook Vélez Costa ha vuelto a cargar contra Jesús Pérez Atencia, esta vez a propósito de la elección del presentador de un evento solidario a favor de las personas afectadas por la ELA.

Tras un artículo repleto de descalificaciones, Vélez Costa asegura que Atencia habría presionado a los organizadores para impedir que Juan Ramón Padilla presentara la actividad. Sin embargo, la publicación no aporta documentos, mensajes, grabaciones ni testimonios identificados que permitan acreditar una acusación de semejante gravedad.

Tampoco explica un dato fundamental para que los lectores puedan valorar adecuadamente el contenido: la relación familiar entre Ismael Padilla, persona públicamente vinculada a la página Vélez Costa, y Juan Ramón Padilla, el comunicador cuya participación reclama el artículo y que es su padre.

La omisión no es menor. Una página que se presenta como fiscalizadora del supuesto enchufismo debería ser especialmente transparente cuando publica una pieza destinada a defender los intereses profesionales de un familiar de quien está detrás del medio.

De denunciar enchufes a exigir el micrófono para su padre

Vélez Costa convierte la elección del presentador de una actividad en un supuesto escándalo político, cuando los organizadores tienen derecho a decidir qué profesional consideran más adecuado para conducir su evento.

Que Juan Ramón Padilla haya 'colaborado' durante años en espacios deportivos y medios locales no le concede un derecho permanente a presentar todos los actos celebrados en el municipio. Existen otros periodistas, locutores y profesionales perfectamente capacitados que también merecen recibir oportunidades.

En esta ocasión, entre las alternativas se encontraba Jesús Hurtado Navarrete, periodista licenciado y locutor deportivo con más de treinta años de experiencia, además de una amplia trayectoria vinculada al deporte y a la comunicación en la Axarquía. Entre sus reconocimientos figuran el premio al periodista del año en la comarca, el Escudo de Oro del Vélez CF y el Escudo de Plata de la Real Federación Andaluza de Fútbol.

Por tanto, no puede presentarse como una afrenta personal que se valore a otro profesional consolidado para sostener el micrófono. La pluralidad que Vélez Costa exige para los suyos también debería aplicarse cuando la oportunidad recae en otra persona.

Una acusación sin pruebas públicas

La publicación de Vélez Costa utiliza expresiones como "amenaza", "veto", "cacique", "cortijo", "conducta miserable" y "sectarismo". Son palabras muy graves que deberían ir acompañadas de pruebas igualmente contundentes.

Sin embargo, el artículo se limita a ofrecer una versión de los hechos y a elevarla a la categoría de verdad absoluta. No publica la versión completa de la organización, no identifica a las personas que supuestamente recibieron las amenazas ni reproduce el contenido exacto de esas presuntas presiones.

También asegura que el acto se quedó sin presentador para "contentar" a Atencia, pese a que la controversia parece surgir precisamente porque se había planteado la participación de otro comunicador. La propia narración presenta contradicciones que deberían aclararse antes de lanzar acusaciones personales.

Si existieron amenazas, lo responsable sería aportar las pruebas o permitir que las personas directamente implicadas las confirmasen públicamente. Lo que no parece periodísticamente aceptable es construir una acusación de coacciones políticas a partir de comentarios indirectos y relaciones personales.

¿Quién es realmente Vélez Costa?

Vélez Costa se presenta en las redes sociales como una página de información y opinión sobre Vélez-Málaga y sus núcleos de población. Su actividad pública aparece vinculada reiteradamente en Facebook al nombre de Ismael Padilla Navas, aunque la propia página debería ofrecer información clara sobre su dirección, responsables editoriales y criterios de publicación.

Esta transparencia resulta especialmente necesaria cuando un medio interviene en disputas políticas, lanza acusaciones contra cargos públicos o defiende asuntos que afectan directamente a familiares de las personas vinculadas a su gestión.

Un medio que denuncia enchufismo no puede reclamar indirectamente que determinados eventos reserven el puesto de presentador para una persona de su entorno. Tampoco puede convertir la elección legítima de otro profesional en una persecución política sin demostrarlo.

La solidaridad no puede utilizarse como ariete personal

El evento tenía como objetivo apoyar a las personas afectadas por la ELA y reconocer el esfuerzo de organizadores, voluntarios, deportistas y familias. Ese propósito debería haber ocupado el centro de la información.

Sin embargo, Vélez Costa ha decidido desplazar el foco hacia quién debía presentar la actividad, utilizando la causa solidaria para construir una nueva ofensiva contra Jesús Pérez Atencia.

Resulta paradójico que el propio artículo reproche a los políticos preocuparse por "quién sostiene un micrófono", cuando toda la publicación está dedicada precisamente a protestar porque ese micrófono no terminó en manos de su padre, Juan Ramón Padilla.

No estamos ante una denuncia documentada de enchufismo, sino ante una queja porque los responsables del evento consideraron otras opciones. Elegir a un periodista en detrimento de un simple aficionado diferente no supone vetar a nadie. Dar una oportunidad a otro profesional tampoco constituye una persecución.

La libertad y la pluralidad consisten precisamente en aceptar que ningún comunicador es propietario de los actos públicos ni tiene garantizada su contratación por trayectoria, amistad, costumbre o presión mediática.

Vélez Costa puede criticar las decisiones políticas que considere oportunas. Pero debería hacerlo con pruebas, transparencia y honestidad sobre sus propios intereses. Porque denunciar supuestos enchufes mientras se publica una campaña para colocar a un familiar al frente de un evento no fortalece su discurso: lo deja al descubierto.


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