La gente se cansa de Pino: Cobra cuatro sueldos para denunciar naranjas

09.01.2026

José Pino, portavoz de Andalucía Por Sí en Vélez-Málaga, vuelve a situarse en el centro de la polémica tras la publicación de un vídeo grabado junto a un naranjo en el que denuncia que las naranjas caen al suelo y no se recogen. Un asunto estacional y natural que, lejos de generar apoyo, ha provocado una oleada de burlas, reproches y comentarios críticos por parte de vecinos hartos de lo que consideran una protesta constante por cuestiones menores.

En el vídeo, Pino señala como problema la caída de los frutos del árbol, algo que numerosos ciudadanos le recuerdan que ocurre todos los años y forma parte del ciclo normal de los naranjos, especialmente tras temporales de viento, maduración del fruto o labores de poda. La reacción en redes sociales no se ha hecho esperar: los comentarios, como se aprecia en la imagen, oscilan entre la ironía, el cansancio y el reproche directo.

"Las naranjas se caen porque están maduras", "esto pasa todos los años", "es tiempo de poda" o "siempre protestando por todo" son algunas de las respuestas que resumen el sentir general. Otros usuarios van más allá y acusan al portavoz de estar "con la lupa siempre puesta" en busca de polémicas que consideran irrelevantes.

El episodio ha reabierto además un debate recurrente en torno a la figura de José Pino y su papel institucional. El portavoz acumula varios cargos públicos —concejal, portavoz de su formación, vocal vicepresidente en la Mancomunidad y consejero en Axaragua— por los que percibe diferentes retribuciones, según consta en registros y comunicaciones públicas. Para muchos vecinos, resulta incomprensible que alguien con esa responsabilidad y nivel de ingresos centre su acción política en denunciar la caída natural de naranjas de un árbol.

La crítica ciudadana es clara: consideran que este tipo de vídeos banalizan la política local y desgastan la credibilidad del cargo público. Lo que para Pino es una denuncia, para buena parte de la ciudadanía se ha convertido en motivo de mofa y símbolo de una forma de hacer oposición que muchos ya dicen no soportar más.

En definitiva, el vídeo del naranjo no ha servido para visibilizar un problema, sino para evidenciar el hartazgo de una parte de la población que reclama menos ruido, menos gestos ridículos y más soluciones reales a los problemas de Vélez-Málaga.