La pinza de la mentira contra Vélez-Málaga: Pino, Vélez-Costa y los viejos hilos del poder ¿Qué está pasando?

Lo que está ocurriendo en la política de Vélez-Málaga no se había visto en todos los años de democracia en España. Nunca antes este municipio había asistido a un espectáculo tan dantesco y podrido en cuanto a estrategia política, todo ello construido sobre la mentira, la difamación, el acoso en redes y el intento permanente de embarrar la vida pública para atacar al Partido Popular y al Grupo Independiente Pro Municipio de Torre del Mar.
Por un lado está José Pino, de Andalucía Por Sí, un político de corte populista como jamás había conocido Vélez-Málaga. Y no se trata de una valoración gratuita: Pino miente. Lo ha hecho, ha quedado demostrado en varias ocasiones y, pese a ello, ni rectifica ni pide perdón. Ha convertido la mentira en una herramienta política más, el desprestigio en su forma de hacer oposición y el populismo más burdo en su única receta para intentar arañar votos. Donde otros presentan propuestas, Pino lanza sospechas. Donde otros debaten, él intoxica. Donde los hechos le desmontan el relato, guarda silencio y pasa a la siguiente acusación.
Curiosamente, dentro de este panorama aparece la página de Facebook Vélez-Costa, administrada por una persona que trabajaba en EMVIPSA, que forma parte de la ejecutiva local del PSOE de Vélez-Málaga —nadie ha dicho aún lo contrario— y que, tras su despido procedente, inicia una campaña sostenida de persecución contra personas vinculadas al Grupo Independiente Pro Municipio de Torre del Mar. Desde esa página se difama, se acosa, se manipula y se miente con una impunidad que resulta difícil de explicar, incluso existiendo denuncias ya interpuestas sin que, hasta el momento, se haya producido consecuencia alguna.
Junto a todo esto aparece también la sombra de un ex político, al que distintas personas sitúan detrás de José Pino y, según esas mismas fuentes, también detrás de la página Vélez-Costa. Un viejo conocido de la política local que, aunque ya no ocupe un cargo público, seguiría moviendo piezas desde la retaguardia en una operación que recuerda demasiado a las peores prácticas de otra época.
A todo ello se suma el portavoz del PSOE con el futuro en el aire, que de momento guarda silencio sobre el conserje despedido de EMVIPSA, pese a su vinculación con la ejecutiva socialista local, mientras una parte de sus propios compañeros trabajan ya para que no sea candidato el próximo año. Un PSOE dividido, silencioso ante lo que le interesa y dispuesto a mirar hacia otro lado mientras desde su entorno se alimenta una campaña de ataques contra sus adversarios políticos.
El resultado es una pinza perfectamente reconocible: Pino poniendo la mentira, Vélez-Costa ejerciendo de altavoz de la difamación, viejos actores políticos moviendo los hilos desde la sombra, y un sector del PSOE permitiendo, por acción u omisión, que todo ese engranaje funcione. Todos diferentes en apariencia, pero unidos en un mismo objetivo: intentar desgastar al PP y al Grupo Independiente a base de falsedades, ruido, barro y ataques personales.
Porque ya no estamos ante una oposición firme ni ante una crítica legítima. Estamos ante algo mucho más grave: una estrategia organizada para intentar destruir reputaciones cuando no se puede ganar políticamente con ideas. Y eso es exactamente lo que está pasando hoy en Vélez-Málaga.
