La política basura de Pino y sus panfletos satélite acaban con la paciencia de Lupiáñez

José Pino niega ahora sus tres años de insultos, acoso y mentiras mientras contra concejales veleños apoyado por sus panfletos satélite como Vélez Costa y Crónicas de la Axarquía, que amplifican sus ataques, los insultos, las mentiras y el acoso al Gobierno de Vélez-Málaga.
El portavoz de Andalucía Por Sí asegura ahora que «jamás ha insultado a nadie», mientras sus críticos le acusan de llevar tres años increpando, acosando y difundiendo falsedades contra los concejales del Gobierno de Vélez-Málaga en ruedas de prensa, plenos y mediante sus páginas de acoso como Crónicas de la Axarquía o Vélez-Costa.
José Pino vuelve a presentarse como víctima de una persecución política. Esta vez lo hace negando haber insultado jamás a nadie, pese a las reiteradas denuncias sobre su comportamiento durante los últimos tres años.
En el centro de la polémica aparecen también Vélez Costa y Crónicas de la Axarquía, dos publicaciones a las que los críticos de Pino reprochan actuar como altavoces de sus ataques, difundiendo acusaciones contra responsables municipales y contribuyendo a una campaña de desgaste personal que va mucho más allá de la legítima fiscalización política.
Las mentiras son especialmente duras con el uso de estos medios para reproducir acusaciones que consideran falsas, exponiendo públicamente a concejales y otras personas hasta situarlos en el disparadero de una confrontación constante y un enfrentamiento entre propios vecinos, que han creído los bulos que Pino lanza de manera constante, algo insólito en la política municipal veleña.
Tres años de insultos, increpaciones, acusaciones de enchufismo y ataques personales son los comportamientos que sus detractores atribuyen al portavoz de Andalucía Por Sí. Una trayectoria que contrasta con su reciente publicación en Facebook, donde afirma que su única intención ha sido defender el dinero de los vecinos mientras se embolsa casi 100.000 euros al año de las arcas públicas y no tener a pesar de ello ninguna responsabilidad de trabajo.
La dimisión de Jesús Lupiáñez ha devuelto al primer plano el clima de tensión política vivido en Vélez-Málaga. Mientras Pino responsabiliza al exalcalde de su propia marcha, sus críticos sostienen que no puede desligarse del ambiente de hostilidad que denuncian haber sufrido los representantes del Gobierno.
Lo que está en discusión no es el derecho de José Pino a hacer oposición, sino las formas utilizadas para ejercerla y el papel de quienes difunden sus acusaciones.
Porque una cosa es fiscalizar la gestión municipal y otra muy distinta es convertir el enfrentamiento político en una campaña permanente de descalificaciones personales. Y negar ahora las acusaciones no elimina la necesidad de responder por los episodios concretos que sus adversarios denuncian desde hace tres años.
