La publicación de la vergüenza de Pino: Arremete contra el PP por hacer campaña en la calle ¿Qué p*** democracia es esta?

La última publicación de José Pino Gálvez, portavoz de Andalucía X Sí en Vélez-Málaga, vuelve a retratar una forma de hacer política basada en el ruido, la contradicción y el señalamiento público. Pino ha cargado contra dirigentes del Partido Popular por salir a la calle, hablar con vecinos y pedir el voto. Es decir, por hacer lo que cualquier partido político hace en democracia. Y, además, por hacer exactamente lo mismo que él hace cuando le interesa.
La escena es difícil de justificar: un representante público criticando que otros representantes públicos trabajen en la calle, expliquen su proyecto y pidan apoyo ciudadano. Lo que debería ser una práctica normal en cualquier sistema democrático, Pino intenta convertirlo en motivo de burla, ataque y sospecha.
Eso no es fiscalización. Eso no es oposición útil. Eso es la política de la vergüenza.
Porque pedir el voto no es ningún escándalo. Lo escandaloso es que alguien que también pide el voto pretenda señalar a los demás por hacerlo. Lo preocupante no es que Pino critique al PP; la crítica forma parte del debate político. Lo preocupante es que intente presentar como algo indecente una actividad democrática básica: hablar con la gente.
José Pino parece no soportar que otros partidos tengan presencia en la calle. No soporta ver al PP haciendo campaña, no soporta que sus representantes se acerquen a los vecinos y, sobre todo, no soporta que haya formaciones con una implantación política que Andalucía X Sí en Vélez-Málaga no consigue alcanzar.
Por eso recurre al ataque fácil. A la publicación de brocha gorda. Al mensaje pensado para agitar, no para construir. A señalar nombres, caras y situaciones para intentar convertir el trabajo político de otros en una especie de pecado público.
Pero la realidad es bastante más simple: el PP sale a pedir el voto como lo hacen todos los partidos. Como lo hace también Pino. Como lo hace cualquier formación que aspira a representar a los ciudadanos.
La diferencia es que algunos entienden la política como servicio, presencia y proyecto. Y otros la entienden como una sucesión de publicaciones incendiarias para intentar mantenerse vivos en redes sociales.
Pino vuelve a demostrar una preocupante falta de respeto hacia el trabajo de los demás partidos. Una actitud impropia de quien ocupa una responsabilidad pública y que transmite una idea muy pobre de la democracia: libertad para mí, desprecio para los demás.
Esa es la contradicción de fondo. Cuando Andalucía X Sí sale a la calle, lo llama cercanía. Cuando lo hace el PP, Pino lo convierte en ataque. Cuando él graba, publica y señala, dice que hace oposición. Cuando otros piden el voto, pretende ridiculizarlos.
Así no se construye Vélez-Málaga. Así solo se alimenta el enfrentamiento.
La política de la vergüenza es esa que no propone, solo señala. Que no suma, solo divide. Que no respeta al adversario, sino que intenta manchar cualquier gesto democrático del contrario. Y la publicación de José Pino encaja de lleno en esa forma de actuar.
En democracia, pedir el voto es legítimo. Lo que no parece tan legítimo políticamente es intentar avergonzar a quienes lo hacen, mientras uno practica exactamente lo mismo.
José Pino debería decidir si quiere hacer política seria o seguir instalado en la contradicción permanente. Porque Vélez-Málaga necesita menos ruido, menos ataques y menos publicaciones vergonzosas, y más respeto, más propuestas y más altura democrática.
