Pino, el alcalde frustrado: Desde 2015 "chupando del bote" con cinco sueldos públicos

11.03.2026

José Pino lleva desde 2019 vendiéndose como futuro alcalde de Vélez-Málaga. Lo decía entonces y lo sigue diciendo ahora. Han pasado los años, han pasado las elecciones y han pasado los plenos. Pero la realidad no ha cambiado: sigue sin convencer a la mayoría y sigue instalado en una oposición bronca, ruidosa y estéril.

Porque una cosa es hacer oposición y otra muy distinta es vivir permanentemente del enfrentamiento. Y eso es lo que muchos vecinos han visto durante todo este tiempo. Más ruido que propuestas. Más choque que soluciones. Más bronca que utilidad.

Pino ha convertido su acción política en una confrontación constante. Ha chocado con concejales del PP, con representantes del GIPMTM y, según se comenta desde hace tiempo en el ámbito político local, hasta con personas de su propio partido que ya ni le hablan. En vez de construir una alternativa seria, ha preferido levantar tensión, alimentar el conflicto y mantenerse siempre en campaña.

Ese ha sido su modelo desde 2019: prometer que será alcalde mientras se dedica a incendiar el ambiente político. Pero repetir una aspiración mil veces no la convierte en realidad. Para gobernar no basta con gritar más. Hace falta credibilidad, templanza, proyecto y capacidad de unir. Y de eso, hasta ahora, ha enseñado poco.

En todo este tiempo, además, su discurso ha estado marcado por ataques constantes a Torre del Mar y a las inversiones que llegan a este núcleo. Criticar es legítimo. Lo que ya no resulta tan defendible es caer una y otra vez en una especie de obsesión política con todo lo que huela a avance en Torre del Mar. Da la sensación de que le molesta más lo que otros hacen que su propia incapacidad para liderar algo útil desde la oposición.

A eso se suma otro asunto que también ha generado polémica: el de sus ingresos públicos. En el pleno del Ayuntamiento, el concejal de Hacienda, Manolo Gutiérrez, afirmó que Pino cobra cinco sueldos. Es una acusación muy seria y políticamente demoledora. La pregunta sigue ahí y merece una respuesta clara. Si ha hecho de la crítica a los demás una bandera, lo mínimo es que explique con absoluta transparencia su situación y lo que percibe.

Porque aquí está el fondo del asunto. ¿A qué se ha dedicado realmente José Pino desde 2019? ¿Qué ha aportado a Vélez-Málaga más allá del enfrentamiento? ¿Qué problema ha ayudado a resolver? ¿Qué propuesta útil ha liderado? ¿Qué balance puede presentar que no sea una sucesión de polémicas, acusaciones y enfrentamientos? ¿Aparte de hablar de coches de lujo que no existen y del Air Show de Torre del Mar, qué ha hecho?

La sensación que deja su trayectoria es muy clara: ha sido más hábil generando ruido que ofreciendo soluciones. Más constante en la crítica que eficaz en la propuesta. Más centrado en desgastar a los demás que en demostrar que él podría hacerlo mejor.

Y así han ido pasando los años. Siempre prometiendo que será alcalde. Siempre atacando. Siempre señalando. Pero sin convencer y sin construir. El resultado es el de un político atrapado en su propio personaje: el del agitador permanente, el del candidato eterno, el del alcalde frustrado.

Vélez-Málaga no necesita más bronca. Necesita seriedad, gestión y altura política. Necesita representantes que trabajen para mejorar el municipio, no para alimentar cada día una nueva pelea. Y ahí es donde José Pino suspende cada vez con más claridad.

Después de tantos años en la oposición, la pregunta ya no es incómoda. Es obligatoria: si desde 2019 no ha dejado de prometer que será alcalde, pero su balance se resume en conflicto, choque y polémica, entonces los vecinos tienen derecho a saberlo.

¿A qué se ha dedicado realmente José Pino todo este tiempo?

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