Pino cae en su propia trampa: Cuatro sueldos, chófer y coche de lujo

30.12.2025

José Pino, portavoz de Andalucía X Sí, ha terminado siendo víctima de su propio discurso. Quien durante años ha hecho de la crítica a los sueldos públicos, a los privilegios y a los supuestos coches de lujo del Ayuntamiento su principal bandera política, hoy aparece señalado por practicar exactamente aquello que denuncia.

Según las informaciones que circulan en el ámbito político y en redes sociales, Pino estaría cobrando hasta cuatro sueldos públicos: como concejal, como portavoz de su formación, como vocal de Mancomunidad y Axaragua. Una realidad que choca frontalmente con sus constantes ataques a los salarios de otros cargos electos, a los que acusa de vivir del erario público.

Pero la polémica no acaba ahí. En los últimos días, José Pino se ha dejado ver en Torre del Mar desplazándose en un aparente coche de lujo con chófer, una imagen que ha encendido aún más los ánimos. Especialmente porque el propio Pino ha acusado en reiteradas ocasiones al alcalde de utilizar un coche de alta gama, algo que, según puede comprobarse en redes sociales y desde el propio entorno municipal, no existe.

El contraste resulta difícil de explicar: quien denuncia coches oficiales de lujo aparece subido a uno, y quien se erige como defensor de la austeridad acumula cargos públicos y retribuciones. Para muchos, el portavoz de Andalucía X Sí ha caído de lleno en su propia trampa política: señalar a otros mientras practica lo mismo, o incluso más.

Las críticas se multiplican y apuntan directamente a la incoherencia y a la hipocresía política. "Haz lo que digo, no lo que hago", resumen algunos comentarios que circulan estos días, en los que se cuestiona la credibilidad de un dirigente que ha construido su imagen atacando a los demás.

Hasta el momento, José Pino no ha dado explicaciones claras sobre el número de sueldos que percibe ni sobre el uso del vehículo con chófer. Su silencio contrasta con la dureza de sus acusaciones cuando el foco estaba puesto en otros.

La pregunta ya no es si existe una polémica, sino cuánto daño hará a un discurso basado en la denuncia constante cuando los hechos apuntan a que su principal protagonista no predica con el ejemplo.