Pino humilla a una concejala del PP veleño dentro de su estrategia política de la 'basura' y se 'ablanda' cuando habla de Torrox

14.04.2026

José Pino ha vuelto a retratarse. Y esta vez no lo ha hecho con una propuesta, una denuncia de gestión o una crítica política seria, sino con una publicación que muchos pueden interpretar como un intento de humillación pública hacia Lourdes Piña, a la que convierte en blanco de una comparación despectiva para ensalzar, al mismo tiempo, a Sandra Extremera, dirigente del PP de Torrox y actual cargo provincial de los populares. Extremera, además, figura en la candidatura del PP de Málaga para las elecciones andaluzas, según informó Cadena SER hace unos días.

La publicación no deja lugar a dudas sobre el tono. Pino no analiza, no argumenta y no debate. Se burla. Ridiculiza a Lourdes Piña con una frase pensada para hacer daño político y personal, presentándola como una figura supuestamente relegada, mientras sitúa a Sandra Extremera como ejemplo de proyección y futuro. No es una crítica institucional. Es un señalamiento en público con intención de desgaste.

Lo más llamativo es que quien firma ese mensaje es José Pino de Andalucía x Sí, una formación que se presenta como alternativa al bipartidismo, pero que en la práctica parece actuar según convenga en cada municipio. En Vélez-Málaga, Pino mantiene un tono de confrontación permanente contra el PP y explota cualquier ocasión para ridiculizar a dirigentes o rivales. Sin embargo, cuando entra en escena una figura del PP de Torrox, el discurso cambia por completo: desaparece la ironía corrosiva y aparece el elogio. Esa contradicción política alimenta la imagen de un dirigente más entregado al cálculo y al oportunismo que a una línea coherente. La pertenencia de Pino a Andalucía x Sí en Vélez-Málaga consta en la propia información municipal y en cobertura local anterior.

El problema de fondo no es solo el bandazo político. Es también la forma. Porque cuando un representante público utiliza sus redes para mofarse de una mujer con nombre y apellidos, intentando rebajarla ante la opinión pública, deja de hacer política para entrar en el terreno del ataque personal. Y eso degrada el debate democrático, empobrece la vida pública y retrata más al autor del mensaje que a su objetivo.

Pino ha querido vender su publicación como una comparación política. Pero entre líneas se lee otra cosa: ajuste de cuentas, mala intención y una voluntad clara de colocar a una mujer en el foco de la burla para construir un relato de vencedores y vencidos. No hay altura política en eso. Hay ruido, resentimiento y una manera de hacer oposición basada en el golpe fácil.

En definitiva, la publicación deja una imagen preocupante de José Pino: un dirigente que en Vélez usa al PP como enemigo útil, pero que no tiene problema en blanquear o aplaudir perfiles del mismo partido cuando le encaja en otro tablero. Y, de paso, lo hace a costa de atacar a Lourdes Piña con una saña impropia de quien aspire a representar con seriedad a los vecinos.


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