Pino la vuelve a liar: Compara Almayate con "barrios de África o América Latina" y usa a sus vecinos para su show político

José Pino ha vuelto a demostrar que lo suyo no es gestionar, sino sobreactuar. En sus últimas declaraciones sobre la inseguridad en Almayate, Valle-Niza y la zona rural de Vélez-Málaga, el portavoz de Andalucía Por Sí firma otro episodio de alarmismo, demagogia barata y oportunismo político con un discurso que mezcla comparaciones grotescas, frases de barra de bar y propuestas lanzadas sin el más mínimo rigor.
Pino arranca describiendo la situación como si Vélez-Málaga fuera un escenario de guerra, comparando la zona con "barrios peligrosos de América Latina o de África" y hablando de ataques "como si la guerra se estuviera desarrollando aquí en nuestra ciudad". Es decir, en vez de trasladar serenidad, datos y soluciones, opta por el lenguaje más exagerado posible para inflar el miedo y sacar rendimiento político del nerviosismo vecinal.
Pero lo más grave llega cuando desprecia abiertamente la petición de más efectivos de Policía Nacional y Guardia Civil, afirmando que esa propuesta "no vale para nada". Y ahí sí mete la pata hasta el fondo. Porque aunque no insulta directamente a los agentes, sí lanza un mensaje demoledor: que reclamar más presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es inútil, irrelevante y poco menos que postureo. O sea, mientras los vecinos piden más seguridad, Pino se permite el lujo de ningunear una de las medidas más básicas que puede reclamarse ante un problema de delincuencia.

Ese es el verdadero retrato político de José Pino: primero incendia el ambiente, después desprecia una vía de refuerzo real, y finalmente se vende a sí mismo como el único salvador con una propuesta envuelta en marketing. Una propuesta, por cierto, que presenta como si hubiera descubierto la pólvora: recuperar una "patrulla rural" de Policía Local que, según él, ya existía. Mucho énfasis, mucha pose, mucho "yo no me invento nada", pero ni una explicación seria sobre plantilla, disponibilidad, coste, cobertura operativa o capacidad real para asumir ese servicio sin desvestir otras zonas del municipio.
Como casi siempre en Pino, hay más teatro que gestión. Más frase grandilocuente que solución viable. Más necesidad de foco que sentido institucional.
Además, su discurso cae en una contradicción ridícula: dice que este problema "no es para hacer política", justo antes de convertirlo en un mitin personal contra el alcalde y el Partido Popular. Es su especialidad: acusar a otros de electoralismo mientras exprime electoralmente cualquier problema que genere tensión social. Critica la campaña mientras está en campaña. Denuncia el uso político mientras hace uso político. Un clásico de manual.
Y por si fuera poco, su intervención tiene un fondo profundamente irresponsable: convertir una cuestión sensible de seguridad en una pieza de agitación, desacreditar la petición de más Guardia Civil y Policía Nacional y vender luego una salida improvisada como si fuera una genialidad de gobierno. No hay plan serio, no hay memoria técnica, no hay propuesta trabajada. Solo hay ruido.
Los vecinos de Almayate y Valle-Niza no necesitan un agitador con micrófono. Necesitan responsabilidad, coordinación entre administraciones, refuerzo de medios y respuestas serias. Justo lo contrario de lo que ofrece José Pino cada vez que se pone delante de una cámara: exageración, oportunismo y humo.
