Pino demuestra su resentimiento con Torre del Mar: Pone el bulómetro andalucista al rojo vivo

03.07.2026

José Pino ha vuelto a poner al rojo vivo el bulómetro andalucista. El portavoz de Andalucía Por Sí aprovechó el Pleno extraordinario celebrado hoy en el Ayuntamiento de Vélez-Málaga para desplegar uno de sus habituales discursos cargados de acusaciones, medias verdades y afirmaciones que se desmontan en cuanto se comparan con la realidad.

Pino volvió a hablar como si él fuera el único defensor del municipio, el único preocupado por sus vecinos y el único capaz de fiscalizar la gestión municipal. Sin embargo, detrás de su tono grandilocuente apareció nuevamente el mismo problema: no dice una sola verdad completa y construye su relato ocultando todo aquello que no le conviene.

Pero esta vez no se limitó a atacar al Gobierno municipal. José Pino volvió a cebarse especialmente con Torre del Mar, una localidad a la que parece haber convertido en el blanco permanente de su frustración política.

Mientras presume de defender los pueblos, el dirigente andalucista se dedica a cuestionar las inversiones, los proyectos y las iniciativas destinadas a Torre del Mar. Parece molestarle que la localidad avance, que reciba actuaciones y que cuente con una programación cultural, turística y festiva acorde con su importancia dentro del municipio.

Pino no soporta que Torre del Mar tenga protagonismo.

Cada vez que se anuncia una mejora, aparece para desacreditarla. Cada vez que se impulsa una actividad, intenta sembrar dudas. Cada vez que Torre del Mar avanza, el portavoz de Andalucía Por Sí busca cualquier excusa para atacar, enfrentar a los vecinos y presentar como un privilegio lo que no es más que una respuesta a las necesidades de una localidad con miles de habitantes.

Su comportamiento en el Pleno extraordinario celebrado hoy volvió a dejarlo en evidencia. Pino utilizó el debate para lanzar una sucesión de acusaciones sin aportar una alternativa seria y sin reconocer ninguno de los avances realizados en el municipio. Su estrategia no consiste en proponer, sino en embarrar. No pretende construir, sino generar ruido.

Y cuando el asunto tiene relación con Torre del Mar, su hostilidad resulta todavía más evidente.

El mismo José Pino que se autoproclama defensor de los pueblos lleva meses desaparecido de los actos sociales, culturales y tradicionales de Torre del Mar. No estuvo ayer en la presentación del cartel de la Feria de Santiago y Santa Ana. No acompañó a sus artistas. No respaldó a sus colectivos. No mostró respeto por una de las celebraciones más importantes de la localidad.

Sin embargo, sí encuentra tiempo para atacar Torre del Mar desde el salón de plenos.

Esa es la verdadera medida de su compromiso: ausente cuando hay que apoyar y presente cuando existe una oportunidad para criticar.

Pino habla de abandono mientras él mismo abandona los actos de Torre del Mar. Habla de falta de respeto mientras desprecia sus tradiciones. Habla de defender los núcleos del municipio mientras utiliza unos contra otros para obtener rédito político.

Su supuesto municipalismo termina exactamente donde comienza Torre del Mar.

El dirigente de Andalucía Por Sí pretende crear la impresión de que cualquier inversión en la localidad es excesiva, cualquier proyecto es sospechoso y cualquier evento es innecesario. Pero nunca explica por qué Torre del Mar debería renunciar a mejorar sus servicios, sus calles, su oferta cultural o su proyección turística.

Tampoco explica por qué le molesta tanto que se atiendan las demandas de sus vecinos.

Lo ocurrido hoy en el Pleno extraordinario no fue un ejercicio de fiscalización responsable. Fue una nueva exhibición de oposición destructiva, marcada por la exageración y por un ataque obsesivo contra Torre del Mar.

El bulómetro de José Pino terminó ardiendo.

Habla de transparencia, pero oculta sus propias contradicciones. Critica pactos mientras mantiene los que le interesan. Ataca los cargos políticos mientras se beneficia de estructuras políticas. Dice defender los pueblos, pero desprecia sistemáticamente a Torre del Mar.

Pino quiere presentarse como víctima, juez y salvador al mismo tiempo. Pero sus actuaciones empiezan a mostrar una realidad muy distinta: la de un dirigente atrapado en su propio relato, incapaz de reconocer los hechos y dispuesto a decir cualquier cosa con tal de atacar a sus adversarios. Hoy volvió a hacerlo.

Y volvió a elegir a Torre del Mar como objetivo.

Porque el problema de José Pino no parece ser únicamente con el Gobierno municipal. Su problema es con una localidad que no controla, que no responde a sus intereses y que desmonta cada día su falso discurso de defensa de los pueblos.

Pino dice defenderlos a todos, pero cuando habla de Torre del Mar solo sabe atacar, despreciar y mentir.

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