¡Pino se retrata solo! Pasa del 'coche de lujo' al Dacia rumano y las redes estallan contra él

07.05.2026

Vélez-Málaga vuelve a asistir a un nuevo episodio de política basada en la acusación, el ruido y la falta de rectificación. José Pino, portavoz de Andalucía X Sí en el Ayuntamiento de Vélez-Málaga, ha sostenido durante años que Jesús Pérez Atencia disponía de un supuesto "coche de lujo" pagado por el Ayuntamiento.

Sin embargo, una nueva comprobación desmonta por completo ese relato. La realidad es muy distinta a la versión que Pino ha repetido públicamente: el vehículo utilizado por Atencia en el desempeño de sus funciones no es ningún coche de lujo, sino un Dacia Duster antiguo, fabricado en Rumanía, un coche de trabajo, sencillo y funcional.

Se trata del vehículo con el que Atencia ha acudido en numerosas ocasiones a atender incidencias municipales, temporales de playa de madrugada, actuaciones de limpieza tras la DANA y tareas propias de la Tenencia de Alcaldía. Un coche utilizado para trabajar, no para presumir.

Pero lo peor de todo este asunto es que el propio José Pino se ha dedicado a grabar ese Dacia Duster y difundirlo en sus redes sociales como si estuviera destapando algún tipo de escándalo. Sin embargo, la realidad ha terminado volviéndose en su contra: esas imágenes no han servido para demostrar ningún lujo, ningún privilegio ni ningún abuso, sino precisamente lo contrario.

La denuncia que Pino quiso convertir en arma política ha terminado por retratarlo. Porque al grabar y señalar ese vehículo, lo que ha evidenciado es que sus acusaciones sobre un supuesto "coche de lujo" eran falsas. El coche que intentó presentar como símbolo de privilegio resultó ser un vehículo antiguo, discreto y destinado al trabajo diario.

Lejos de destapar nada, Pino ha dejado al descubierto la debilidad de su propio relato. Ha sido él mismo quien, con sus publicaciones, ha mostrado a los veleños y veleñas que el famoso "coche de lujo" del que hablaba durante años era, en realidad, un Dacia Duster.

La diferencia entre el relato político y los hechos vuelve a ser evidente. Mientras Pino construía un discurso insinuando privilegios, lujo y gasto público, la imagen real es la de un responsable municipal utilizando un vehículo básico para acudir a incidencias y atender obligaciones municipales.

Y ahí aparece la gran contradicción política. Porque mientras José Pino señalaba a otros, él se pasea por las calles de Vélez-Málaga con un flamante Audi rojo. Además, también se ha comprobado el uso de una plaza de aparcamiento municipal por un Ferrari vinculado a su entorno, en un espacio donde está prohibido estacionar ese tipo de vehículo particular, como así denunciaron hace meses desde el Partiro Popular.

Esa es la diferencia. Por un lado, un Dacia Duster antiguo utilizado para acudir a temporales, limpiezas, incidencias y labores de Tenencia de Alcaldía. Por otro, un discurso político que hablaba de lujo mientras su propio entorno se movía entre vehículos de alta gama y situaciones que ahora exigen explicaciones.

La pregunta es inevitable: ¿por qué Pino lleva años hablando de un supuesto coche de lujo de Atencia si la realidad era un Dacia Duster antiguo? ¿Por qué no rectifica ahora que los hechos han sido comprobados? ¿Por qué no pide perdón a los vecinos y vecinas a quienes trasladó una imagen que no se correspondía con la realidad?

La política no puede consistir en lanzar acusaciones, esperar que calen en la opinión pública y guardar silencio cuando se demuestra que no eran ciertas. Vélez-Málaga merece representantes que fiscalicen, sí, pero también representantes que tengan la decencia de rectificar cuando se equivocan.

En este caso, José Pino tiene dos caminos: rectificar públicamente y pedir disculpas, o asumir las consecuencias políticas de haber sostenido durante años una afirmación que ha quedado desmontada por los hechos. Si no rectifica, la única salida coherente sería poner su cargo a disposición y dimitir.

Porque una cosa es hacer oposición y otra muy distinta es construir un relato contra un adversario político sobre una falsedad mantenida en el tiempo. Y esta vez, los hechos son claros: el supuesto "coche de lujo" era un Dacia Duster antiguo usado para trabajar.

Mientras tanto, quienes daban lecciones se movían entre Audis rojos, Ferraris de amigos y plazas municipales donde no correspondía aparcar.

Vélez-Málaga merece explicaciones. Y José Pino debe darlas.

Share