El perfil 'Vélez-Costa' denigra a una mujer en su página: "Se acaban los masajes con final feliz"

Nueva polémica en redes sociales en Vélez-Málaga. La página de Facebook Vélez-Costa, cuyo autor ya se conoce, ha desatado una fuerte indignación tras publicar varios comentarios dirigidos a una mujer con un tono que numerosos usuarios consideran machista, denigrante y absolutamente impropio de cualquier debate público.
Las capturas difundidas muestran respuestas en las que se abandona por completo cualquier argumento para entrar de lleno en el ataque personal, recurriendo a insinuaciones de carácter sexual y expresiones burlescas que, lejos de sostener una crítica, buscan ridiculizar, rebajar y señalar públicamente a una mujer. Frases sobre "baños y masajes" o "masajes con final feliz" han sido interpretadas como un intento de humillación pública intolerable.
Lo más grave no es solo el contenido, sino el modo en que se produce: desde una página pública, con difusión abierta y con un lenguaje que muchos consideran más propio del insulto tabernario que de una persona que pretende influir en la opinión pública. Cuando se cruza esa línea, ya no se habla de libertad de expresión, sino de una forma de actuar basada en el descrédito, la grosería y la violencia verbal.
El caso ha generado especial rechazo por tratarse de comentarios dirigidos a una mujer con una evidente carga de menosprecio y sexualización. En lugar de debatir, rebatir o argumentar, lo que reflejan esos mensajes es una estrategia cada vez más reconocible en ciertos perfiles: deshumanizar al adversario, convertirlo en objeto de burla y alimentar el linchamiento digital.
En cualquier democracia sana, la crítica puede ser dura. Lo que no debería normalizarse es el uso de las redes sociales para lanzar comentarios que muchos consideran humillantes y degradantes, especialmente cuando se hace desde perfiles con notoriedad pública. Porque una cosa es opinar. Y otra muy distinta es envilecer el debate hasta convertirlo en un estercolero.
Ahora queda por ver si estos hechos terminan donde podrían acabar muchas conductas de este tipo: fuera del ruido de Facebook y ante quien tenga que valorar si estamos solo ante una salida de tono o ante algo mucho más serio.
